Diseño de páginas web en Bilbao y Bizkaia

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Elaborar presupuestos para sitios web

Guía definitiva para elaborar un presupuesto para una página web (infografía)

El objetivo final de todo diseñador web es aumentar su cartera de clientes, para lo que primero tiene que identificar a su buyer persona y target objetivo, luego conseguir leads y finalmente generar conversiones. Sólo así alcanzará sus KPIs y obtendrá el ansiado ROI (Retorno de la Inversión). Por supuesto, el SEO está detrás de toda campaña de marketing orientada a las ventas. Pero no basta con tener una página web bien diseñada y correctamente optimizada para buscadores. Siento decepcionarte si lo creías así, pero el trabajo no acaba cuando has conseguido posicionar tu web entre los primeros puestos del ranking de las SERPs para tus principales keywords. Ése es sólo el primer paso. Una vez que estés en lo más alto, con toda seguridad empezarán a llegarte solicitudes de presupuesto. Bien, ése es un excelente indicador. Vas por el buen camino. Ánimo, ya has hecho lo más difícil. Pero ahora falta lo más importante: convencer a ese cliente potencial de que tú eres su mejor opción. ¿Cómo hacerlo? Para empezar, presentándole un presupuesto que destaque sobre los demás (y no me refiero al precio).

Coste de página web

Con esta guía sobre cómo elaborar un presupuesto para una página web pretendo facilitarte la tarea. Éstos son los pasos a seguir:

Presentación del documento

Debemos cuidar mucho la presentación del documento. Después de todo, si somos una agencia de branding, trabajamos con la imagen y vendemos nuestra imagen. Yo recomiendo adjuntar en el correo electrónico un archivo PDF con el presupuesto. Es lo más profesional. En ningún caso debemos redactar el documento dentro del cuerpo del e-mail, a no ser que sea una respuesta a una consulta rápida o poco fiable, como una “compra misteriosa”.

El presupuesto podemos elaborarlo en Word y luego exportarlo a PDF con una aplicación como PDF Creator (software libre y gratuito que instala una impresora virtual en tu equipo, y que puedes descargar aquí).

Otra opción, aún más profesional y con mejor acabado, es hacerlo con un programa de diseño vectorial como Freehand o Adobe Illustrator. Ahora bien, en este caso, y siempre que hayamos utilizado tipografías especiales, de las que no vienen instaladas en la carpeta Fonts de Windows, tenemos que acordarnos de convertir esas fuentes en trazados, o, en su defecto, incrustarlas en el documento, o de lo contrario el destinatario no podrá visualizar el texto en su ordenador.

Por supuesto, ya lo hagamos en Word o en Illustrator, tenemos que incluir nuestro logo en el membrete, además de los datos de contacto. Y si somos un poco avispados, usaremos esta plantilla para futuros presupuestos.

Contenido del presupuesto

Contenido presupuesto web

Para que no haya dudas cuando estemos trabajando en el diseño web, hay que dejar todo atado y bien atado en el presupuesto, hasta el más mínimo detalle. Si dejamos cabos sueltos, es muy probable que luego surjan malentendidos y, o bien quedaremos mal con el cliente, o bien chuparemos horas extra o perderemos dinero. De ahí la importancia de desglosar cada componente. Así también el cliente sabrá cuánto cuesta cada uno por separado, y si considera que alguno no le es necesario, puede deducirlo del importe total. La gente, por lo general, no se conforma con menos que una factura detallada. No nos engañemos, en el mundo del diseño web hay mucho intrusismo y no pocos estafadores, tantos como clientes escarmentados, por lo que la transparencia es fundamental para transmitir confianza.

Un presupuesto para una página web se puede desglosar en los siguientes componentes (según el caso):

  • Registro de dominio
  • Hosting
  • Diseño de la interfaz
  • Instalación de CMS WordPress o Prestashop
  • Theme Premium
  • WooCommerce
  • Optimización para dispositivos móviles (diseño responsive)
  • Retoque fotográfico
  • Secciones informativas de la web: Quiénes somos, Servicios, Contacto, Aviso legal, Política de Cookies
  • Área restringida
  • Blog
  • Redes sociales
  • Plugins
  • Herramientas SEO: Google Analytics, Search Console, sitemap, meta etiquetas, etc.

Formas de pago

Formas de pago

Como eres un profesional y no sabes con quién te vas a encontrar, siempre deberías cobrar un anticipo. Este anticipo puede ser desde el 20% al 50%. Además del adelanto, estaría bien que añadieras la forma de pago: transferencia o cheque bancario (incluso Paypal). Asimismo, y aunque sólo sea algo simbólico, es recomendable establecer un período de validez al presupuesto, más que nada para conminar al cliente a tomar una resolución lo antes posible.

Metodología de trabajo

Al principio dije que era importante destacarnos de nuestra competencia. Pues bien, una forma de hacerlo es incluyendo dentro del presupuesto, después de la tabla de precios, una nota aclaratoria sobre nuestra metodología; es decir, explicarle al cliente cuál es nuestra manera de trabajar: si subimos la web a una URL provisional para que vea los cambios, tiempos y plazos de realización, material fotográfico, textos y propiedad intelectual, etc.

Cuota de mantenimiento

Lo ideal, para fidelizar al cliente y obtener más ingresos futuros, es que, una vez acabada su página web, contrate con nosotros un mantenimiento, que en la mayoría de los casos suele ser anual. En esta cuota de mantenimiento entrarían la renovación del dominio y del hosting (a no ser que los hubiera contratado él por su cuenta con otro proveedor) y las actualizaciones periódicas de la web, toda vez que siempre habrá textos nuevos, fotos, vídeos o cualquier otro material gráfico que quiera subir con posterioridad. Si su web está hecha en WordPress, es probable que él mismo se encargue de estas actualizaciones, pero es nuestro deber ofrecerle estos servicios.

Consejos y recomendaciones

Consejos y recomendaciones para un presupuesto

Esto que voy a decir no tiene que ver stricto sensu con la elaboración del presupuesto, pero sí con lo presupuestado. Antes de aceptar un presupuesto yo tendría en cuenta varios puntos:

  • Hay que aprender a decir no. Ya sea por la magnitud del proyecto o por su extrema dificultad, a veces lo más juicioso es rechazarlo y no meternos en camisa de once varas. Debemos ser sinceros con nosotros mismos y también con nuestros clientes, y conocer y admitir nuestras limitaciones (sí, todos tenemos limitaciones). Y pongo dos ejemplos sacados de casos reales: es como cuando nos propusieron crear un portal de citas tipo Meetic y una casa de apuestas deportivas al estilo Bwin ¿Qué agencia de desarrollo web y marketing online es capaz de abordar un proyecto tan mastodóntico?
  • Algunos clientes no nos salen a cuenta. La perspectiva de ganar dinero, por poco que sea, es muy tentadora, pero hay clientes tóxicos que sólo te darán quebraderos de cabeza. Si desde el principio intentan regatear tus tarifas, desconfía. Al final ganarás una miseria y te quedarás con la amarga sensación de que no valoran tu trabajo.
  • Cuando eres un recién llegado al mercado o las cosas te van mal y no sabes qué hacer para levantar el vuelo, puedes sentirte inclinado a emprender una guerra de precios. Cuidado con rebajar mucho tus tarifas, ya que si te vendes barato luego no podrás escapar fácilmente de ese círculo vicioso, y el daño sobre tu reputación puede ser irreparable. Además, los precios muy bajos suelen atraer a un tipo de cliente poco recomendable: exigente y desagradecido.
  • Es importante saber marcar los límites. El trabajo creativo no es un trabajo como otro cualquiera. Y lo digo con cierta congoja. No se puede tasar ni medir igual. Y esto a menudo juega en nuestra contra. Cuando haces un presupuesto para una página web, aunque hayas desglosado cada componente y especificado todo al detalle, es harto probable que más tarde, durante la realización, el cliente encuentre algún resquicio por donde aprovecharse y pedirte algún extra, a veces por desconocimiento (hay que entender que no todo el mundo sabe de esto), y otras veces por echarle morro. Si no le paramos los pies a tiempo por miedo a contrariarle, ese proyecto nos absorberá muchas más horas de las que contrataron y dejará de ser rentable.
  • No te conformes con enviar el presupuesto por e-mail. Intenta concertar una cita comercial. Si en su solicitud te indica su número de teléfono, llámale y pregúntale qué idea tiene en su mente sobre el tipo de web que desea. En teoría, agradecerá tu interés y habrás ganado un punto a tu favor. Por muy específico que sea en su solicitud en cuanto al tipo de página que está buscando, es muy recomendable inquirir más y darle consejos y recomendaciones. Por lo general, la mayoría de clientes no son expertos en diseño web y estarán abiertos al asesoramiento de un profesional. Piensa, por otra parte, que en una reunión tendrás muchas más probabilidades de convencerle que en un frío e impersonal correo electrónico.
  • Procura quedar bien con el cliente. Esto es casi de Perogrullo, pero piensa, desde un punto de vista pragmático, que si los clientes están contentos contigo, es muy probable que en un futuro te recomienden, y las recomendaciones son una de las mejores fuentes de ingresos.

En esta infografía puedes ver de forma esquemática los pasos a seguir para elaborar un presupuesto para un página web que conquiste a tus clientes.

Guía para presupuesto web, infografía


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10 consejos y tips para escribir un buen post

10 consejos y tips para escribir un buen post (infografía)

No pretendo sentar cátedra en esto de escribir el mejor post, pues cada maestrillo tiene su librillo, y lo que a uno le funciona, a otro puede que no, pero es innegable que, como en toda ciencia, hay una metodología que ayuda a obtener mejores resultados. La experiencia alecciona mucho más que cualquier teoría, y después de publicar numerosos post, he podido llegar a unas conclusiones que puedo dar por válidas.

Sin más preámbulos, éste es el decálogo de lo que se necesita para escribir un buen post:

1-Realiza un keyword research

Esto es algo muy básico, pero nunca está de más recordarlo. Antes de empezar a escribir tenemos que saber sobre qué queremos hablar, y posteriormente realizar un estudio para averiguar cuáles son las keywords con mayor volumen de búsquedas, y cómo son los artículos mejor posicionados para dichas palabras clave, si tienen mucho o poco contenido, y seguir esa línea.

2-Crea una URL amigable

Siempre se ha recomendado suprimir los artículos y las preposiciones, las llamadas stop-words, por eso de crear una URL más amigable, aunque este axioma ahora mismo está en entredicho. Ya no aparece importar tanto, y de hecho, se cree que Google prefiere la naturalidad de la expresión. Claro que si el título es muy largo hay que emplear el sentido común y abreviarlo. Luego, de cara a su difusión en redes sociales se puede utilizar un acortador de URLs. Si el post incluye una infografía, yo soy partidario de agregar dicha keyword al final de la URL, pues aporta un valor semántico a la búsqueda.

3-Elige un buen título

Elegir un buen título, uno que atraiga y que entre por los ojos es fundamental. Date cuenta de que es lo primero que el lector va a ver.

Hay fórmulas cuya eficacia está probada: “Guía definitiva del SEO On-Page”, o “Las 5 mejores herramientas para gestionar tu reputación online”, o “10 consejos y tips para escribir un buen post”. ¿Os suena? Je, je. Las listas y números funcionan bien, aunque suenen un tanto grandilocuentes, casi como las tablas de Moisés. Tienen ese factor engagement tan importante en el inbound marketing.

4-Usa el copywriting

Tus textos tienen que ser elocuentes y persuasivos y suscitar la empatía y complicidad del lector. Para ello puedes usar un registro desenfadado o deliberadamente provocador (como hace Chuiso en su blog); en definitiva, tienes que encontrar tu propio estilo, un estilo por el que seas fácilmente reconocible. Asimismo, tienes que escribir buscando siempre la llamada a la acción, que el usuario rellene un formulario de contacto o se apunte a una lista de suscripción o realice una compra online, convertirlo en primero en lead y luego en cliente. Por supuesto, también es útil usar los estilos de texto: negritas y cursivas, pero sin abusar, facilitando una lectura diagonal. Recuerda: be persuasive, my friend.

5-Añade imágenes, vídeos e infografías

Redactar un buen texto (bien estructurado, con riqueza léxica y semántica y sin errores gramaticales ni ortográficos) es la piedra angular de cualquier post, pero si no le añades potencia visual, el lector se acabará aburriendo y probablemente abandonará tu página (y aumentará tu tasa de rebote, algo que quieres evitar a toda costa). Así pues, para captar su atención deberás incluir imágenes, vídeos y, sobre todo, infografías. Piensa que el ojo es perezoso por naturaleza, y que nuestro tiempo es limitado, y que nada nos gusta más que una buena infografía que resuma gráficamente el contenido del artículo. De esta forma tus post se harán virales.

6-Crea una tabla de contenidos

Las tablas de contenidos (como este plugin de WordPress) son muy útiles para estructurar un artículo. En esa lista, previa al texto, desglosas cada epígrafe del post, y además de ordenar el contenido, facilitas la navegación y la experiencia de usuario, y eso siempre ayuda al SEO.

Adicionalmente, también recomendaría usar otros plugins de WordPress como Click to Tweet, para resaltar frases a modo de aforismos y hacerlas tuiteables, y Star Review System o, para entendernos, las famosas estrellitas, que mejoran notablemente el CTR del snippet en las SERPs.

7-Pon enlaces internos

Los enlaces internos también tienen por misión hacer más grata la navegación y animar al usuario a que visite diferentes espacios de nuestra web (el número de páginas visitadas, o la interacción del usuario, es una métrica que podemos ver en Google Analytics y que mejora el SEO), pero además de eso sirven para transferir autoridad de unas páginas a otras. Los enlaces internos son como una red neuronal que, en tanto que facilitan la indexación de los crawlers, contribuyen al SEO On-Page. Y no siempre se cuidan lo suficiente.

8-Cita a tus fuentes y usa el nofollow

A Google le gustan los artículos que citan fuentes, pues considera que el autor ha hecho un acopio de información y se ha documentado y tomado la molestia de incorporar una bibliografía. Cuando extraes información de alguna fuente es obligado citarla. Eso está en el manual de cualquier periodista, y que Internet sea, en ocasiones, una jungla o un mar berberisco no es óbice para que nos saltemos a la torera la legalidad. Ahora bien, si no te sientes tan generoso como para transferir tu autoridad, siempre puedes ponerle un nofollow al enlace. Es una práctica muy común entre los bloggers de marketing digital, y no está mal visto. Lo que sí recomiendo es que el link sea de tipo “_blank”; esto es, que se abra en una pestaña nueva, porque no nos interesa que una página ajena se superponga a la nuestra.

9-Difunde tu post en redes sociales

Es obvio, ¿no? Tan pronto como hayamos publicado un post en nuestro blog deberemos difundirlo a través de las redes sociales: Twitter, Facebook, Google Plus, etc. Cuantos más followers y círculos de amigos tengamos, mayor calado tendrá nuestro post. Una vez lanzado al ágora virtual, usaremos alguna de las herramientas para gestión de la reputación online para hacer un seguimiento y saber cuántos retweets, likes y +1 hemos recibido. Eso sí, hay un factor que deberíamos considerar antes: la mejor hora para publicar un post en redes sociales. Por mi experiencia, yo prefiero las primeras horas de la mañana, antes del mediodía, y en días laborables.

10-Actualiza tus post más antiguos

Éste es un truco que suele funcionar muy bien. En el blog el reciclaje es fundamental. Haremos mal si publicamos un post y lo dejamos ahí muerto de risa per sécula seculórum. Lo interesante es “resucitar” post antiguos (sobre todo están bien rankeados y tienen un buen PA), añadirles algo más de texto, o imágenes, o una infografía, lo que sea, y volver a publicarlos cambiándoles la fecha. Este último punto es muy importante, para hacer creer al buscador que su contenido se ha actualizado. Casi con toda seguridad en los días siguientes el post experimentará una subida en las SERPs.

10 consejos y tips para escribir un buen post


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Clientes Tóxicos

7 tipos de clientes tóxicos que es mejor evitar (infografía)

A todos los que llevamos años en esto del diseño gráfico y de páginas web nos ha pasado alguna vez. En algún momento, más temprano que tarde, todos tenemos que lidiar con la desagradable situación de tener que romper relaciones comerciales con un cliente que se descubre tóxico y extremadamente nocivo para nuestra paz interior. A nadie le gusta quedar mal con un cliente, pero a veces es inevitable la colisión, pues las personas conflictivas siempre han existido y existirán y estarán ahí para sembrar vientos de discordia, y más cuando hay una transacción comercial de por medio. Desde luego, comunicarle a un cliente que ya no queremos seguir con él y que hemos decidido abandonar su proyecto, a poder ser con buenas y civilizadas palabras, es un momento duro e incómodo que nadie desearía tener que afrontar, y no ya por la pérdida traducida en términos económicos, sino por el daño resultante en la confianza y en la imagen de la empresa.

Hay muchas situaciones que pueden darse en una relación laboral que nos hagan replantearnos si merece la pena continuar. Aquí voy a exponer algunas de las más comunes que en las que yo mismo me he visto involucrado, muy a mi pesar, en alguna que otra ocasión. Para ello trazaré los perfiles de estos 7 tipos clientes tóxicos a los que es mejor evitar; o si ya es demasiado tarde y se han colado en nuestras vidas, renunciar:

1-El cliente roñoso

Es un fenotipo muy común que no engaña a nadie y que, por lo general, desde el principio deja ver su verdadera naturaleza. Muchas veces bajo una falsa apariencia de simpatía nos pide descuentos y ofertas y regatea hasta la extenuación todos los precios. Piensa que nuestra empresa es un bazar turco, y no valora nuestro trabajo (al ser un trabajo creativo, tiene una excusa perfecta para cuestionarlo todo, hasta la última coma). Si le damos la mano, nos cogerá el brazo, y nos desangrará lentamente como una sanguijuela. El posible beneficio económico que podamos obtener de él jamás podrá compensar las muchas horas de dedicación y la sensación que todo nuestro esfuerzo habrá caído en saco roto. Con lo poco que cuesta ser agradecido.

2-El cliente hiperexigente y permanentemente insatisfecho 

Este cliente combina la exigencia (muy lícita en todo aquel que paga por un servicio) con una falta de empatía que le lleva, indefectiblemente, a mostrarse crítico e insatisfecho con todos nuestros diseños. Jamás podremos colmar sus altas expectativas y contentarle, por lo que nos hará perder un tiempo valiosísimo buscando un Santo Grial que, por supuesto, sólo existe en su imaginación. Por si fuera poco, nos hará sentirnos muy frustrados y antes o después nos veremos abocamos a un enfrentamiento verbal con él. Este tipo de cliente suele darse con especial frecuencia en el diseño de logotipos, pues es bastante habitual que alguien tenga una idea metida entre ceja y ceja, y que esa idea sea irrealizable o vaya en contra del buen gusto, y no se deje asesorar por el experto. Qué gran mentira eso de que el cliente siempre tiene razón.

3-El cliente moroso

Un clásico. Hay muchos clientes que esperan ver pronto resultados, pero nunca les llega la hora de pagar (quién fuera un Lannister, ¿verdad?). Nos obligan a algo tan violento como recordarles que nos deben dinero, como si fuéramos el cobrador del frac, y siempre nos dan largas inventándose alguna excusa peregrina. Definitivamente, estos clientes no valoran nuestro trabajo, y si pueden, se escurrirán como lagartijas para no pagar lo que nos adeudan. Probablemente confían en que lo dejemos pasar y nos olvidemos del asunto. Por desgracia, a veces es así (y como soy un caballero, me abstengo de dar nombres).

4-El cliente desabrido

Éste no es tan común, pero te lo puedes encontrar. Al mínimo desacuerdo se mostrará agresivo y violento, llegando incluso, en el peor de los casos, a la amenaza física o verbal. No hace falta añadir mucho más. Tenemos que huir de él como de la peste. Aunque nos cueste dinero, ganaremos en salud.

5-El cliente indeciso

A veces se parece al exigente e insatisfecho, aunque no tiene por qué mostrarse tan terco y obstinado. No es tan desagradable como los anteriores, pero también puede ser problemático. Como no sabe lo que quiere, es muy difícil acertar con él, y como siempre pasa en estos casos, corremos el riesgo de meter nuestro tiempo en un saco sin fondo.

6-El cliente aprovechado

Es muy parecido al roñoso, pero a diferencia de aquél, éste no pide los descuentos al principio, sino que se aprovecha de ser nuestro cliente para solicitar posteriormente que le hagamos todo tipo de trabajos gratuitos (actualizaciones, mantenimiento, un rediseño), a modo de favor. Si accedemos a sus ruegos (e intentará engatusarnos usando su labia y elocuencia), estaremos despreciando el valor de nuestro trabajo y desprestigiándonos como empresa. Si él no regala su tiempo y su esfuerzo, ¿por qué piensa que tú sí? A estos clientes habría que escribirles en letras capitulares: “NO SOMOS UNA ONG”.

7-El familiar o amigo

Es un axioma archisabido que no es bueno mezclar lo laboral con lo personal, pero así y todo, a veces sucede. Los familiares y amigos, por el hecho de serlo, y en ocasiones sin malicia, suelen esperar que les demos un trato de privilegio, y si se lo permitimos, se aprovecharán de nuestra buena voluntad y más que nuestros clientes acabarán siendo nuestros jefes.

Y ahora, tres arquetipos más para completar la lista:

8-El cliente aplazado

Cliente aplazado

Cumplir con los tiempos acordados es algo que todo profesional debe tener en mente cuando realiza un proyecto, pero hay clientes ciclotímicos que representan un dilema, pues tan pronto te están exigiendo resultados inmediatos como se desentienden durante semanas y meses, y entonces toca ir detrás de ellos. Uno no sabe qué es más molesto, si que le estén atosigando con el cronómetro en mano, o tener una web paralizada porque el cliente no parece tener ninguna prisa por tenerla acabada. A ellos quizá no les interese pagar, pero a nosotros nos interesa cobrar por el trabajo realizado.

9-El cliente listillo o mal aconsejado

Cliente listillo

¿No os ha pasado alguna vez que os piden un presupuesto para una página web y luego os dicen que no necesita logotipo porque ya se lo hará su sobrino, su primo, su amigo o Perico el de los palotes? Pocas profesiones hay más devaluadas que la de diseñador gráfico. Algunos clientes, en su ignorancia, se creen que cualquiera puede diseñar un logo, que basta con abrir el Word, el Paint o el Powerpoint y hacer un garabato. Y también los hay que han oído o leído algo y se creen que lo saben todo, como si eso les diera derecho a tarifar tus horas de trabajo. Cuánto daño hacen los amigos y la familia.

10-El cliente desnortado

Cliente desnortado

Este cliente no sabe distinguir entre el plano personal y laboral, y eso lo convierte en alguien muy estomagante. Como es nervioso e impulsivo y le da muchas vueltas a la cabeza, es capaz de llamarte o enviarte WhatsApps a altas horas de la noche o de madrugada con algún extraño requerimiento, como si tú tuvieras que compartir su insomnio y sus arrebatos de locura. Puede tener buenas intenciones, e incluso puedes sentir lástima o compasión por su estado de ansiedad, pero el hecho de que invada tu intimidad le convierte en extremadamente tóxico. Deshazte de él o acabarás tomando ansiolíticos.

En resumen, tan importante como hacer bien tu trabajo es aprender a decir no. Si en nuestra web no queremos links tóxicos, en nuestra empresa tampoco desearemos clientes tóxicos. Un poco de psicología no viene mal para curarnos en salud y prevenir situaciones molestas y desagradables que minarán nuestra moral y autoestima.

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